Throwback...Monday?

Estaba terminando de corregir el libro para Diseño, leyendo el cuento más reciente de la famosísima Mónica Millán, cuando su relato me trajo mil recuerdos a la cabeza. Seguro a ella también, porque si no no lo habría escrito.

Principios de la carrera. Hay partes que recuerdo tan vívidamente como si hubieran ocurrido el fin pasado y partes que tengo completamente en blanco (como Kölsch, pero esa es otra historia).

Teniendo todavía en mente la idea de los lugares y cómo adquieren significados en la narrativa, comienzo a percatarme de que el Depa de la Perdición no podría tener un título más acertado. Y no sólo el depa, sino esa etapa de mi vida en general. Creo que ha sido lo más extraordinario que me ha pasado hasta ahora.

Me gustaría recordar, por ejemplo, ¿en qué carajos estaba pensando cuando decidí que ellos serían mi nuevo grupo de amigos? No creo que en la multiplicidad de cosas que teníamos en común, porque hasta la fecha no encuentro ninguna. Ok, seamos honestos, pensaba "me gusta Diego me voy a juntar con él y sus amigos y nos casaremos y tendremos hijos y viviremos felices por siempre"...seh, eso se acerca más a la realidad.
Pero eso no duró, y Diego nunca me dio el sí, y quialcabo que ni quería porque guácala, mejor todos seamos amigos. Pero el proceso fue muy interesante, y de pronto me encontraba en días de semana con tres cervezas encima y teniendo que correr a jazz porque se me hacía tarde gracias a otra crisis existencial de Nacho (la tercera de la semana o así)...y en plena época de ensayos PARA COMPETENCIA!!

Más que momentos, recuerdo sensaciones. Como que hacía mucho calor siempre, y la cerveza nunca estaba lo suficientemente fría, y mi mente estaba como dormida (no, nunca usé sus drogas) y nada era realmente importante. Me perdí por ese lapso de tiempo y si Diego no me hacía caso no importaba tanto en realidad, nomás estaba guapo. Si no le había hablado a mi mamá para decirle dónde estaba,YOLO, sabría que estoy bien cuando llegara a casa o me marcara ella. Y me hacían reír, me hacían reír muchísimo y estar entre ellos era como meterme a algún libro o historia de la televisión en que nada tenía consecuencias reales y sólo teníamos ese día para crear las memorias de nuestras vidas y generar todas las emociones: felicidad exacerbada, tristeza colectiva, o sólo...random, hablar de libros, de música, de experiencias personales MUY personales que de todos modos se nos olvidarían al día siguiente.

Por un lado, me alegro de no haber seguido ese camino y haber recordado que tenía una vida por delante y había que salir del limbo, por más cómodo que luciera. Creo que el vómito en la calle fue la señal de que era tiempo de volver a casa.
Por otro lado, creo que fue uno de los años más maravillosos hasta entonces. Descubrí que podía hacer amigos yo solita, aunque vinieran en paquetes muy extraños. Descubrí un lado de mí que no sabía que tenía y que ahora guardo celosamente para fiestas y posadas. Pude ver la otra cara de la moneda, la de los adolescentes "normales". Pude ser adolescente por algunos meses. Pude pertenecer y pertenecerme a la vez.

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