#SorryNotSorry
Prometo que los próximos posts serán más que quejas y quizá resulten un poco más interesantes para la gente que no es...pues...yo.
Regularmente, la única persona con quien me siento realmente agusto cuando me enojo es mi mamá, lo cual es sumamente injusto para ella y me hace sentir una basura, porque ella es siempre (o casi siempre) quien menos tiene que ver con el asunto por el que traigo la carota todo el día y sólo me dan ganas de gritar y encontrar un pretexto, por pequeño que sea, para hablarle mal a la gente y hacer MÁS jetas y llorar porque mi madre no merece que le hable mal y le haga jetas. Pero no sé, a lo mejor lo feo del amor incondicional es eso...que el otro sabe que puede hacerte daño y no importa, porque igual te ama y lo amas y un día, te va a tocar a ti hacer berrinche y el otro se va a aguantar (OJO: no hablo de relaciones golpeadoras y violencia. Hablo de los días en que estás hasta la madre por cualquier cosa y te desquitas con X. Las relaciones violentas no aman y ya, vete de ahí). That's the way the cookie crumbles.
Me da mucho miedo mostrarme enojada con gente que no pertenece a mi familia cercana. Incluso me da miedo enojarme con mi hermana a veces, porque ella sabe cómo hacerme pasar de enojo a odio puro. Lo peor es que no la odio a ella, sino a mí, y es muy feo...tantos flashbacks, tantos traumas e inseguridades de la infancia y adolescencia y la vida vienen a mí con el uso de unas cuantas palabras en el tono indicado para hacerme explotar...sí, por eso mejor me callo y me desahogo con MI MAMÁ. Pobrecita, hay que erigirle una estatua.
Por lo mismo no confronto a nadie. Tampoco machaco mis dedos contra la pared ni pateo mesas ni perritos ni niños ni nada. Lo escribo, lo lloro y lo dejo ir. No tengo idea de si eso es sano o si un día toda mi ira acumulada me hará una señora amargada y malacopa (más) que eventualmente se alejará de toda la gente que quiere y se comprará tres pares de perros (gatos no, porque ya los odio).
No sé, en alguna forma extraña y retorcida, creo que es una buena señal enojarme con él de vez en cuando, aunque mis motivos quizá no le sean legítimos. ¿A quién le importa? para mí lo son...quizá no por el hecho en sí sino por mi estado mental/emocional cuando sucede el hecho, quizá SÍ por el hecho en sí, quizá por mi actitud, por la suya, por ser quincena, por lo que sea, pero importa y está ahí...y él está ahí.
Es extraño sentirme con licencia para enojarme con gente que no es yo o mi madre, aunque debo admitir que aún no lo domino del todo. Aún pido perdón por si quien está mal soy yo o sólo para asegurarme de que el otro no se enoje también y se vaya, lo cual apesta; debería respetar PRIMERO mi enojo y LUEGO el de los demás, ¿no? ¿NO?
Soy nueva en esto de los enojos, obviamente no me gusta, pero soy persona y sufro de ansiedades y estreses imbéciles y no hay nada que pueda hacer para remediarlo y ya no quiero seguir pidiendo perdón por ser quien soy y llorar por las cosas que lloro y reír por las cosas que me hacen reír y enojarme por las cosas que me hacen enojar. Es como decir "soy Fernanda, disculpe las molestias".
En fin. Ojalá esto signifique que estamos un paso más cerca del amor incondicional.
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