So you think you can't dance?
Durante las vacaciones y hasta el día de ayer, me había venido planteando si en serio me seguía gustando bailar, si sólo lo hacía porque no hay otra forma de ejercicio que mi cuerpo apruebe o si ya era pura fidelidad a mi maestra. Comencé a considerar otras actividades como yoga, natación, pilates...cosas tranquilitas que no impliquen correr bajo ninguna circunstancia ni golpear cosas ni arriesgarme a ser golpeada por cosas (estúpidas raquetas que casi me dejan sin oreja, estúpidos balones de voly que casi me dejan sin nariz).
Tanta preguntadera se debía sobre todo a las tres semanas que llevaba sin bailar, a la falta de ganas de moverme en general, y un poco a la incomodidad que de repente se asoma en mi mente al percatarme de que soy la más anciana de mi grupo, a excepción de otra chica que me gana como por tres años, pero va esporádicamente y no ayuda mucho a mi situación.
Y entonces a la maestra se le ocurre llegar ayer con todo el punch, nuevas canciones, nuevos ejercicios, nuevas rutinas para hacernos sufrir y la coreografía de Elastic heart bajo la manga, una que nos obliga a usar el cuerpo de una forma que no habíamos hecho antes y buscar otras maneras de expresar y de sentir.
Fue como si me volvieran a prender el switch. Fue volver a usar mis extremidades para crear algo, volver a sentirme fuerte, volver a verme en el espejo y no reconocer lo de siempre, lo estático, lo sedentario.
No son las calorías que quemo, los músculos que estiro ni la condición física que adquiero, esos son sólo extras. Lo que me mantiene ahí es la criatura extraña en que me transformo cuando bailo. Alguien que va y viene por una razón, alguien que se encuentra, que sigue, que conecta cada uno de sus ademanes y los convierte en figuras, emociones, belleza, qué sé yo.
Cuando bailo, no me importa cómo luzco o quién me ve afuera o si no soy la mejor bailarina del mundo o si soy joven o vieja para hacer lo que hago. No me importa si apesto o si el cabello no me deja ver o si hago caras raras.
No me importa nada. Soy otra cosa, soy energía, soy movimiento.
Y no es nada comparado con estar en un escenario...
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