Retellig Parte 1: Teleperformance (énfasis en PERFORMANCE)
Comencemos por el principio.
La primera parada rumbo a la mágica tierra de los intercambios y los choques culturales fue nada más y nada menos que....un call center.
Ya lo saben ¿no? al menos sí posteé algunas entradas al respecto.
Quisiera decir que terminé ahí por error, aunque muy en el fondo de mi ser sabía que en realidad nunca tuve otra opción; por lo menos no una con la misma flexibilidad de horario y ventaja monetaria.
Guardo lindos recuerdos del lugar, a pesar de los dolores de cabeza que llegó a causarme. En mi cabeza, el edificio tenía una puerta de entrada y una de salida, y me tomaría exactamente 365 días llegar al otro lado, Tener en claro el objetivo me ayudó en gran medida a conservar la cordura.
Fue ahí donde tuve que empezar a pretender, a adaptarme a los usos y costumbres de los clientes con quienes debía interactuar. Me di otro nombre, otro tono de voz, incluso otra forma de pensar por corto tiempo. Me gustaba entenderme en términos de lo que el otro quería escuchar, saber y decirme. Dejé de ser yo y me convertí en Marion; fui gringa, pocos llegaron a notar mi acento o molestarse al respecto. De cierto modo, fue una especie de inmersión cultural a domicilio que me preparaba para lo que vendría después.
Fue ahí donde tuve que empezar a pretender, a adaptarme a los usos y costumbres de los clientes con quienes debía interactuar. Me di otro nombre, otro tono de voz, incluso otra forma de pensar por corto tiempo. Me gustaba entenderme en términos de lo que el otro quería escuchar, saber y decirme. Dejé de ser yo y me convertí en Marion; fui gringa, pocos llegaron a notar mi acento o molestarse al respecto. De cierto modo, fue una especie de inmersión cultural a domicilio que me preparaba para lo que vendría después.
Soy capaz de evocar fácilmente los colores: el rojo brillante de las paredes, el verde claro de las zonas de "descanso" y el comedor decorado con botellas y vidrio reciclado. La estructura y la forma de organización me ponen a pensar en lo relevante que el lugar físico puede llegar a ser cuando se trata de generar un ambiente de trabajo agradable, o tan agradable como puede ser, dada la naturaleza misma del trabajo.
Es brillante, en serio. El código de color y el uso de alfombra o pasto en ciertas zonas daban a entender el reglamento: dónde puedes usar celular, dónde se permite fumar, en qué bote de basura va cada cosa, etc. En ese sentido, caminar por las instalaciones de Teleperformance semeja mucho a caminar por un kinder muy fresa.
Una vez me senté en el piso no-alfombrado de una zona sumamente ambigua, entre las computadoras con internet y las estaciones de trabajo. Lo peor es que hice sentarse a mi lado a mi entonces-no-novio y la mitad de mí esperaba que pasara alguien a decirnos que éramos unos anarquistas de lo peor, pero nadie dijo nada, probablemente porque ellos se preguntaban lo mismo que yo: "¿esto se puede?"
La empresa misma se vende como un lugar donde puedes "comenzar" algo, ya sea tu carrera laboral, tu independencia económica, o incluso, como en mi caso, el primer paso hacia cosas más grandes. Un espacio de transición, un empleo temporal, algo que te dará el dinero que necesitas "mientras" encuentras algo que realmente te guste...es gracioso, ellos mismos saben que el empleo en sí apesta, pero harán todo lo que esté en sus manos para hacer tu experiencia lo más agradable posible, y el primer paso dentro del primer paso es enseñarte las instalaciones, hacerte saber que estarás cómodo, que la tortura es más llevadera con aire acondicionado y sillas acolchonaditas y gente que te reparte dulces sin motivo aparente.
Mi zona favorita siempre será la parte trasera: sala de entrenamiento, máquinas expendedoras, un jardincito con unas banquitas y hasta un mini café donde te llenaban tu termo por nomeacuerdo cuánto, pero un precio muy barato...y los lattes les quedaban bien ricos.
Es en este punto donde se rompía un poco el sistema, o al menos se daba la ilusión de que era así. Jugábamos a que tendríamos el empleo más fácil del mundo, no tomábamos llamadas, podíamos hablar libremente, trabar amistad unos con otros, comer más que paletas y cachetadas y formar una pequeña comunidad dentro de la gran estructura. Una que, si bien fue temporal como todo lo demás, me dejó algunas cosas que se van a quedar para siempre.
La primera parada en más de un sentido. Buenos resultados, lo que sea de cada quien.
La primera parada en más de un sentido. Buenos resultados, lo que sea de cada quien.
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