The Urge

Escucho la voz de Rosianna en el fondo.
Escucho la elocuencia, el ensayo, el trabajo, las ideas transparentes y las palabras con cada partícula que las persigue y las define y, al definirlas, las limita.

Quiero palabras, quiero definir y fluir a la vez, quiero tener sentido, hacer sentido, sentir. 
Me siento ansiosa cada vez que me topo con un libro bien escrito, un ensayo sobre cualquier estupidez que, sin embargo, tiene profundidad y multiplicidad, pequeñas ramificaciones que sólo unos pocos privilegiados podrán notar y seguir. Se me acelera el corazón porque para mí eso es todo, es la gloria, es la vida. Y saber que no lo tengo, que no es fácil, que tal vez nunca lo alcance me llena y me vacía a la vez.

Me explotan posibilidades como fuegos artificiales.
¿Cuántas combinaciones nuevas de signos podré dar a luz antes de que se me acaben las ganas, las manos o el tiempo?
¿Cuántas veces necesito leer lo mismo para que se le acaben las potenciales respuestas, los significados, las elucubraciones? ¿Cuántos podré generar yo, con estos dedos y esta mente y estos ojos?
Es demasiado.
Constantemente tengo la sensación de que no lo logro, de que sigo creando vacíos aunque al momento de escribirlos siento que creo verdades universales.
Escribir se siente bien. Es hermoso tener una idea, ponerla en pantalla/papel y verla deshilvanarse casi por sí misma, sin previo aviso, sin siquiera saber que sabía lo que escribo. Magia.

"Words are, in my not so humble opinion, our most inexhaustable source of magic" - Dumbledore
"I contain multitudes"- Whitman

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