No fue un día como los otros...
No sé bien por qué. No hice nada diferente. no había la constante anticipación que viene con la idea de descubrir nuevos lugares o vivir nuevas experiencias. Sin embargo, no fue un día como los otros.
Ya no había comida, ni agua. Hacía mucho calor y el calor suele ponerme de mal humor, aunque hoy no.
Ya no había nada de que hablar y las palabras se escurrían de mi garganta justo antes de que pudiera pronunciarlas. Pensé que sería incómodo cuando menos, pero no.
La gente subestima lo maravilloso que puede ser el silencio. Callarte la boca de vez en cuando y escuchar, pensar en lo que estás callando y saber que es mucho mejor dejarlo donde está.
No fue un día como esos llenos, atascados de inquietud y palabras bonitas y miradas a todos y ningún lado, sino todo lo contrario. No hubo lluvia, no hubo ruido, no hubo más que dos enterregados compartiendo el sol de marzo.
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