Los amigos son amigos, no comida
Eventos recientes me han demostrado que la amistad es más compleja de lo que creí.
Crecemos con imágenes que nos brindan un concepto de amistad sumamente sólido e inamovible. En series, en libros, en películas y en nuestro propio lenguaje perpetuamos la idea del "mejor amigo", el "amigo de toda la vida"; el duo dinámico, el golden trio, los cuatro fantásticos, el club de los cinco. El grupo de amigos de la secundaria que viven el drama de la secundaria por toda la vida, no evolucionan, se casan con el novio del mismo grupo, etcétera.
No digo que haya algo de malo en representar la importancia de tener amigos que te apoyen, te quieran y demás, pero me parece que hay formas mucho más realistas de hacerlo, más ingeniosas y no tan estáticas; más fluidas.
| Claro ejemplo de un grupo hermético plagado de relaciones insanas que insiste en quedarse pegado como melaza hasta el final de los tiempos. Ugh. |
En fin, a lo que quiero llegar con todo esto es a que alimentan nuestras jóvenes e impresionables mentes con una idea de amistad que no necesariamente representa la forma más sana de relacionarse con otras personas, y sí, amigos, como ocurre con las princesas de Disney y nuestra eterna búsqueda del príncipe azul, buscamos emular dichas relaciones.
No digo que vivamos una MENTIRA y que en realidad nuestros grupos de amigos son falsos, nos odiamos todos y nos importamos un carajo. NO. Creo firmemente que una amistad fundada en bases sólidas de confianza, honestidad, empatía y respeto puede ser eterna. Pero también creo que no necesariamente por haber interactuado con cierto tipo de personas en ciertas etapas de la vida significa que deban estar juntos para siempre. Tener amigos borrachos está bien en la etapa de borrachera de la vida, pero ¿y después? ¿De qué hablan? ¿Qué tienen en común? ¿Sí son tus amigos?
Tus amigos son tus amigos por una razón. Son las personas con quienes decides pasar tu tiempo, quienes te moldean en aspectos sumamente importantes y te ayudan a ver el mundo con lentes diferentes. ¡Es maravilloso! Y si queremos que siga siendo maravilloso por muchos años, debe ser fluido. Nunca, nunca estático. Las dinámicas deben cambiar con el tiempo, es el ciclo natural de la humanidad.
Me he puesto a pensar mucho en esto últimamente. Me enorgullezco de haber conservado a la mayor parte de mis amigos (que tampoco son tantos, no nos hagamos) por muchos años, pero luego comencé a entender conservarlos como quien conserva cerebros en frascos de formol, ahí nomás, guardados para contemplarlos, sin ninguna utilidad real. Comencé a preguntarme con toda la honestidad de mi corazón por qué los conservo. ¿Me aportan algo?, ¿de verdad siguen influyendo en mi vida?, ¿estamos creciendo juntos o separados? ¿Me interesa que sigan siendo mis amigos? ¿Por qué?
Francamente me he alejado de muchos de ellos últimamente por elección propia. Porque simple y sencillamente no estamos en donde estábamos cuando nos hicimos amigos; cuando nos necesitábamos, de cierta manera, para acomodarnos más fácilmente en el mundo.
Afortunadamente, descubro que quienes siguen conmigo es precisamente porque evitamos estancarnos, porque buscamos cosas diferentes a las de antes y seguimos encontrándolas en el otro. Nosotros cambiamos, nuestros intereses y nuestra forma de relacionarnos también. Es una relación nueva con la misma persona, es curioso y emocionante. Hay que reinventarse o morir, gente.
| Don't even get me started |
Y no es que mis viejos amigos signifiquen menos que mis amigos actuales, o que les guarde rencor por no seguir siendo mis amigos, o que me importe un cuerno lo que pase con sus vidas de ahora en adelante porque ya los usé y ya no me sirven. No, con gusto me reuniré con ellos o hablaremos de vez en cuándo, pero no tendremos esta relación simbiótica que tuvimos en el pasado, y no es malo. De hecho me parece lo más normal y sano del mundo.
Lo mejor de todo es que ahora puedo percatarme de la clase de amigos que quiero en esta etapa de mi vida. Quiero rodearme de personas que no sólo me hagan reír o me abracen o me inviten a comer a sus casas o a beber a un bar; quiero amigos con mentes interesantes, llenas de chistes nerds y referencias a cosas que no entiendo, pero que voy a querer entender.
Quiero gente que me inspire a ser mejor, a pensar más, a aprender sobre la realidad y sobre la ficción; quiero escuchar discusiones, historias, problemas y tonterías por igual. Quiero un balance.
En este momento de mi vida estoy llena de amigas fuertes, valientes, dispuestas a cambiar al mundo y con mentes envidiables; y tengo amigos nobles, brillantes, tenaces y adorables que llenan mis días de preguntas y risas y palabras e ideas que me explotan en la cabeza.
Todos tienen un rasgo en común: Conciencia. Están atentos al mundo a su alrededor, les importa lo que pasa a otros. Son humanos, vaya; y se interesan por otros humanos. Nunca debería pasarse por alto algo cada vez menos común.
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