Pequeñas cosas que disfruté hacer el día de hoy (o también podemos llamarlo "me quedé sin temas para escribir")
Hay muchas cosas completamente insignificantes que me causan felicidad y una emocioncita indescifrable.
Una de ellas es imaginar las vidas de la gente.
Supongo que eso viene en el mismo paquete de imaginar historias cuando leo o escucho una conversación o lo que sea...y supongo también que es la única parte de mi trabajo que en realidad disfruto.
No necesito que me cuenten dónde nacieron, quiénes fueron sus padres o cosas así, simplemente que me abran una ventanita minúscula a su día a día me resulta sumamente divertido...no sé si me explico.
Un ejemplo: Don Cliente me habla y me dice que se quedó sin internet, tiene mucho trabajo y se tuvo que ir a un café a conectarse porque pinchi Comcast y así. Entonces yo creo todo un background en el que Don Cliente camina solitario por las calles de (checo de dónde es la llamada) y hace frío y hay un lindo paisaje primaveral, pero igual hace frío (shhh, es MI imaginación). Llega al café y pide un algo calientito y se pone a trabajar. Me imagino que es un empresario súper importante y se pone a hacer cosas de empresarios en su laptop, bien concentrado el señor. Y así la vida en el trabajo me resulta mucho más entretenida, y hasta me esmero en ayudar a Don Cliente a tener su internet de regreso para que vuelva a casa con su esposa, sus hijos y su perro labrador que viven en mi cabeza. Es como jugar Sims o algo por el estilo.
Lo mismo me pasa, pero todavía más padre, con gente que ya conozco. Pienso que por eso soy mejor escuchando en una conversación que contando mis propias cosas.
Cuando Equis Fulanita me cuenta que llegó de trabajar y se fue a comer tacos con el novio, me imagino hasta el sabor de los pinchis tacos, y se me antojan, y sufro un poco hasta que llegamos a la parte en que Equis Fulanita dice que eran horribles y mejor se regresó a su casa...por poner un ejemplo.
Siento que estoy intentando explicar cosas demasiado abstractas que suceden en mi cabeza...creo que no lo estoy logrando, pero no pueden culparme por intentar.
Está padre eso de ser consciente de que todos tenemos vida. A veces esa sensación es un poco abrumadora. Por ejemplo, cuando el tren ligero está hasta su madre, volteas a ver a la gente y te das cuenta de que todos ellos van a algún lugar, tienen un plan, alguien a quien ver, un empleo, escuela, un hogar al que volver. Gente en la que piensan mientras van arranados en sus asientos, pensamientos extraños como los que intento plasmar el día de hoy, y un sinfín de ideas informes juntas en un vagón.
Wow, right?
Seeeehh.....
Me dejé llevar por una sola de las cosas que disfruté hacer el día de hoy, pero les cuento rápidamente lo demás:
Tomé Nescafé frío con leche y hielitos. He descubierto que aunque Nescafé apesta y no sé en qué estaba pensando durante todos esos años en los que me dio hueva prender la cafetera cada mañana y no nada más los domingos (porque OH SÍ, tenía un sistema), sigue siendo lo mejooooor cuando hace calor pero quieres café pero no exactamente café...me pregunto por qué habrán descontinuado el Nescafé Cool...era lo mejor de la vida, y podías comerlo con nieve de capuchino y ser la obesa más feliz de la comarca...
EEEEN FIN.
También leí un chorro de capítulos de mi hermosísimo Libro salvaje. De verdad, creo que es el libro más bonito que tengo. Si encuentro una foto en internet, la subo para que lo vean.
| Pos no encontré. Pero esta es la portada...aunque lo bonito bonito está debajo de la portada. Es taaaaaaaan hermoso. |
Lo más padre es que se trata de un libro juvenil sobre, nolovanacreer, LIBROS. Nos cuenta la historia de un niño llamado Juan que pasa las vacaciones de verano en la casa de su bibliófilo tío Tito y descubre que tiene poderes fabulosos de lector y es tan aaagghhhh!!!
Me recuerda a todos los demás libros sobre libros que he leído, como El nombre de la Rosa, La sombra del viento, The book thief y demás maravillas creadas por el hombre. Además de que las ilustraciones están padrísimas; me recuerdan a la biblioteca de La Bella y la Bestia. Las sombras juegan un papel importante en la narración, por lo que el ilustrador decide hacer a los personajes como a contraluz, sin cara ni nada, sólo siluetas. Genius.
Ah, soy feliz cuando me encuentro con historias como esta; me hacen saber que no soy la única que -citando a mi amado novio- "lee como pinche loca." Por lo menos hay gentecita ficticia que ve el mundo como lo veo yo.
Creo que es todo...tuve un lindo día. Y dormí por la tarde, como hace mucho tiempo no lo hacía.
Fin de la anécdota.
PD: El autor del libro es Juan Villoro, el ilustrador se llama Gabriel Martínez Meave. Por si se lo preguntaban.
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