La Liga de la Justi...ficación
¿Por qué mis papás aun pagan un teléfono de casa, si nuestro teléfono se descarga cada 5 minutos y de todos modos ya todos nos contactan por celular?
¿Por qué sufro tanto al haber perdido para siempre mis miles de conversaciones de Whatsapp?
¿Por qué a la gente le gusta conservar cosas, guardar cosas, no-cambiar cosas?
Tengo un par de hipótiesis. La primera de ellas es que somos flojos con la memoria, y nos gusta tener backup para que no se nos olviden las cosas.
Así, por ejemplo, andamos por la vida tomando fotos de cada paso que damos, para poder mirarlas años después y recordar más fácilmente por qué el día que dimos ese paso fue especial. Aunque hoy en dia las fotos no sirven para recordar nada especial, sino más que nada para recolectar likes y ver qué tan popular y guapo eres.
Otra de las razones, y por la que yo personalmente me inclino más, ya que es lo que me sucede, es el buscar seguridad.
El saber que tengo todo eso que se me escribió alguna vez y que me hizo ser tan feliz perfectamente bien guardado en un disco duro, es como un respiro de alivio, también estrechamente ligado con todo el asunto de la memoria.
Dado que no me es posible recordar todas y cada una de las palabras escritas tal como se escribieron, más vale tenerlas siempre a la mano para poder releerlas una y otra vez, y quizá sentirme tan feliz como cuando las leí por vez primera. Es lo más parecido que se me ocurre a embotellar felicidad, o cualquier sensación bonita.
Por eso me gustan los libros, porque sé que puedo encontrar las mismas palabras en esa página, sin importar cuándo decida volver a leerlas.
Entonces, conclusión:
Solemos apegarnos a las cosas porque nos dan seguridad. Seguridad de recordarlas, de saber que están ahí para cuando queramos, aunque quizá no volvamos a necesitarlas nunca.
Quizá algún día alguien se ahogará con un huesito de chabacano, todos tendremos nuestros celulares descargados y será IMPERIOSO tener un teléfono de casa.
Pero al apegarnos a cosas obsoletas, también estamos poniendo poquitas trabas a lo nuevo.
Destruir es crear...
Si ahorita me pongo a romper todos mis libros en pedacitos (jah, ni loca), podría hacer mucho origami o una piñata con los pedazos.
Entonces quizá, sólo quizá, haber perdido por siempre mis ochomil megas de TE AMO y PINCHI VIEJA y BANDA, BANDA no sea tan malo...me va a dejar libres ochomil megas para otras palabras, otros significados y otras historias.
Ya, me siento mucho mejor.
Comentarios
Publicar un comentario