*Violin playing*
Tengo el corazón un poquito apachurrado (y creo que nunca había escrito algo tan marica en la vida, al menos no en un lugar público).
Mi padre partió ayer a tierras amazónicas y mi novio partió ayer a tierras chilangas. Los extraño a ambos, y siento dos vacíos, lo cual es quizá bastante exagerado tomando en cuenta que el uno siempre anda viajando y ya todos nos acostumbramos a su enorme ausencia y al otro lo voy a ver en menos de una semana.
Tal vez no importa tanto a dónde van, o a cuántos kilómetros de aquí, o por cuánto tiempo los dejaré de ver, o la razón de su ausencia, o si viajan mucho, poquito o nada...no creo que extrañar a alguien sea cuestión de distancia o tiempo o lugar. No extraño más a quien cruza el mar que a quien se va a Chapala, extraño a quien no está donde estoy yo. Ni siquiera necesito que estén conmigo todo el tiempo, pegados a mí como garrapatas, o estar viéndolos constantemente...simplemente saber que están aquí, en la misma ciudad, en el mismo espacio que yo. Con eso me es suficiente.
Quizá todo se deba a que me encuentro en un período de nostalgia por todo, TODO. Incluso me da nosequé saber que voy a dejar de trabajar, y recuerdo los contados buenos momentos que he tenido en este año. AÑO, no puedo creer que ya haya pasado un año!!
Se supone que cuando sabes que pasarás mucho tiempo haciendo algo que aborreces, todo pasa más lento y el sufrimiento nunca termina, pero no ha sido así, y no creo que eso se deba a que ME ENCANTA mi trabajo o algo por el estilo...no, definitivamente no es eso. Es algo parecido a terminar la secundaria o la prepa; sabes que un día saldrás del edificio y nunca volverás a entrar, y si entras un día será como ajeno; ya no formas parte del sistema. Otra puerta cerrada, otra etapa que se acaba.
Y después, ¿qué sigue?
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