Everybody needs a little sanctuary
Hablando de casamientos...
¿Saben cómo en las series gringas y eso, la novia debe llevar algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul?
Esta semana se sintió un poco como eso. Tomé prestadas las historias que me contaron, supe de acontecimientos nuevos en lugares viejos y, pues...usé ropa azul.
Tuve la oportunidad de estar con la gran mayoría de personas que me importan en este mundo, de ir a lugares viejos y significativos dentro de mi relación con esas personas y ponernos al corriente. Es decir, hablar de las cosas nuevas que vienen a nuestras vidas.
Nunca dejará de sorprenderme el hecho de que pueda encontrar a X en el mismo lugar de hace diez años, sentarnos en la misma mesa, ordenar el mismo café...sólo que ahora, en vez de hablar de tarea, maestros, chismes de las niñas del salón que nos caen gordas, el viaje de graduación, etc., me cuente sobre su proyecto de abrir una escuela, mudarse a León con el novio, bodas, embarazos, en fin, cosas de adultos. Y ella es la misma, y nos seguimos riendo de las mismas cosas, y no volvemos a ser esas niñas, pero nos gusta recordarlas y mirarlas a distancia, burlarnos de ellas, lamentar sus errores y llorar sus penas.
Después viene la gente relativamente nueva, con quien dentro de la novedad tengo costumbres viejas. Hubo un lugar en especial que quisimos visitar juntos ayer y resultó que ya no existía. No fue bonito verlo solo, vacío, cerrado, esperando morir...pero tuvo cierta resonancia, cierta belleza. Recordé algo que leí una vez en algún lugar y que creo haber mencionado en entradas anteriores: "To create is to destroy". Algo debe ser destruido para crear cosas nuevas con los pedazos. Es un proceso constante de transformación, de movimiento, de evolución. Nosotros también hemos pasado por ese proceso; no somos quienes éramos cuando llegamos a ese sitio por primera vez; no nos vemos igual el uno al otro y es agradable; significa que avanzamos a la par y en la misma dirección.
Todo se transforma, dice Jorge Drexler, y puedo notarlo incluso con aquellos a quienes conozco desde siempre. Me llenaron de noticias, de experiencias, de viajes ajenos...abrumador el ver tanto movimiento, tantas vidas sucediendo a la vez y sin parar.
Lo bonito es, después de tanto viaje, volver a casa y seguir siendo.
Ni idea de por qué los gringos tengan esa extraña tradición cuando se casan, pero tiene sentido, al menos en lo referente a algo nuevo y algo viejo. Supongo que son símbolos de lo que dejas atrás y lo que estás por comenzar, aunque si fuera yo, probablemente lo rompería todo y me haría un liguero con los retazos...un liguero azul, claro.
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