Yay stories!
Y nadie lo buscaba, y nadie lo planeó así...
pero resulta que en lo poco que llevamos de octubre he escrito todos los días, en algún formato, en algún momento, aunque sea sólo un NO MAMES QUÉ CONFERENCIA DEL QUIJOTE TAN ABURRIDA (truestory).
Mediante este ejercicio involuntario me he dado cuenta de que mis días se componen de múltiples ratitos de vacío en los que me la paso pensando, deseando, emocionándome por cosas, teniendo ideas que no creo que sean tan malas y que me gustaría escribir, pero por lo regular no encuentro los implementos, la motivación o, raras veces, la memoria para hacerlo.
Así que hoy me encontré escribiendo en mi libretita jalisquilla EN EL CAMIÓN. Deporte extremo. Sólo para avanzados.
No, no escribí la gran novela americana ni tuve lo que John Green llamaría un "eureka moment". Escribí sólo unas pocas líneas, creo que ni siquiera llené la página (como de diez centímetros), pero sí me sentí mucho más liviana.
No sé lo que esto signifique, quién sabe si el siguiente paso sea ponerme una estructura, un horario para escribir cosas decentes, dirigir la nave a algún lugar y no dejarla ahí flotando sin rumbo por la vida.
Me digo que no tengo tiempo para eso ahorita, pero la verdad es que sí lo tengo y lo uso viendo series, que tampoco creo que sea una pérdida porque las series que estoy viendo son pruebas fehacientes de que las historias importan y la forma en que las presentas importa aún más.
Amo amo amo amo amo esta etapa de lectura de todo lo que ven mis ojos. Me siento contenta y despierta y como si el mundo tuviera orden.
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