We can be heroes...

Hace tiempo no tenía una semana tan maravillosa. Podríamos llamarla una semana redonda, en la cual pasó todo lo que debía pasar, vi a toda la gente que tenía que ver y, por supuesto, porque la lluvia es a mí lo que a Lorelai la nieve (el que entendió, entendió), llovió. Incluso el lunes fue bueno!! 
El lunes me quedé por toda la eternidad en la escuela y dormí junto a Dora en casa de Alí mientras él nos echaba una manita (osea hacía todo el trabajo) con la portada de nuestra revista. Que por cierto, después de numerosas sesiones de Starbucks y Bruno Mars, por fin terminamos de editar y corregir y ahora está viva!! espérenla... (o no, no sé qué sucederá con ella en el futuro).
El martes...mmm...no recuerdo qué hice, pero sé que bailé en pantalones de vestir porque, aparentemente, ser obsesivamente cuidadosa y ordenada a veces no es suficiente y a una se le olvidan sus mallas de bailar.
El miércoles, OHDIOSMÍO, el miércoles!! Vi a Nanaotzi de pura chiripa en la escuela, después de meses sin poder coincidir, y además recibí LA noticia, LA vida, EL cambio. La infinidad en peligro ante mis ojos, a la vez que la más extraña alegría y miedo y nostalgia. Demasiadas emociones, no las pude manejar, tuve que llorar y dormir, casi al mismo tiempo...OH, y vi Spiderman con mi persona favorita del mundo mientras llovía afuera y olía a tierra mojada. Fue hermoso.
JUEVES, volví a bailar, con mallitas nuevas esta vez, y volví a ver a mi persona favorita del mundo, quien también tuvo un día excelente con muchas oportunidades nuevas y crecimiento que compartió conmigo, y volvió a llover, y al final del día casi lloro de nuevo, pero me contuve.
El viernes, contra todo pronóstico pero confirmando mis sospechas, me reencontré con mis viejos viejos amigos. Quiero pensar que la inmensamente grandísima noticia cambiavidas ha cambiado también la perspectiva sobre las personas que vale la pena tener en los grandes momentos. Yo a esos cinco los quiero conmigo por la eternidad, y el viernes perdí el miedo a que él no me quisiera en la suya. Quizá es mucho decir sólo por una conversación junto al asador, pero me sentí en la secundaria de nuevo, me sentí feliz, me sentí parte de una nueva era.
El sábado mi hermana, mi madre y yo fuimos al lugar más cursi del universo (así tipo Madame Pudipié en Harry Potter y la Orden del Fénix) a beber café y comer como gordas. Si fuera legal casarme con un postre, me casaría con ese cheesecake de manzana. Neta. O con el brownie de 5pm. O con ambos, ya que estamos soñando cosas imposibles.
Y hoy...HOY vi a DoraMaría y Mónica, y me reí mucho, como siempre. Me enteré de que la invencibilidad de Mónica la ha llevado a un escritorio más grande. OH sí, más crecimiento y oportunidades por aquí!!

Ahhh, qué bonito es ver a toda la gente que amo ser feliz, recibiendo bendiciones, abriendo puertas, convirtiéndose en adultos y dejándome acompañarlos bajo la lluvia.
Es mágico, es perfecto. Quiero que esta semana se convierta en un bucle de tiempo y repetirla una y otra y otra vez. Pero no para siempre, porque me muero de ganas de ver en qué desemboca tanta buena noticia; a la personita nueva que traerá, los nuevos retos, los nuevos éxitos, LA BODA y el futuro, el maravilloso futuro en que podemos ser lo que se nos de la gana, pero juntos.

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