Blogmas 4-5
No recuerdo cuándo comencé a despertar en silencio, con la mente en blanco excepto por alguna canción o los restos de un sueño.
Ahora noto cuando he dormido con la mandíbula apretada, con los hombros tensos, con los brazos bajo el cuerpo. Se ha convertido en anomalía lo que era la norma. Se ha convertido en espacio, en aire a mi alrededor en lugar de estar contenido en el pecho.
Mi piel aún es suave, mis sábanas ya no.
¿Cuándo dejé de tronarme los dedos?
No he dejado de morderme los dedos.
Me gustaría pensar que es progreso, aunque en algún rincón sigue viva y saludable la voz que lo explica todo sin preguntarle nada, consumiéndose a sí misma y regenerándose en mi vulnerabilidad, en mi apatía, en mi vigilia. No busco acallarla sino entenderla, no quiero que se vaya llevándose una parte de mí. Quiero que se quede, construirle un sitio lindo donde deje de responder preguntas que no he hecho, donde la duda provenga del amor y no del miedo, donde el temor no sea en vano.
Comentarios
Publicar un comentario