The living situation
Vivir aquí huele diferente, más fresco, a veces hasta tropical. Los colores son otros --verdes, beige, grisáceos--, no hay opacidad, no hay nada que brille más que el resto o que oscurezca el entorno (a excepción, tal vez, de la cortina rosa del comedor).
Todo marcha, se encuentra en movimiento lento pero constante; el crujir de las ventanas, las explosiones dramáticas del bóiler, los motores de los coches...
Escucho lo que no podía escuchar antes, presto más atención a mi propia voz, hago más de lo que me atrevía y como lo que se me antoja. En este momento no estoy sola, pero tampoco acompañada, y es la sensación más reconfortante del mundo. Vivo sin fantasmas, sin gritos ajenos y sin más expectativa que la propia, y eso me ha liberado e impulsado a hacer más cosas por mí, aunque obviamente no todo lo que desearía.
Nunca me vi de verdad en esta etapa, nunca me quité la niebla de la cabeza. Ahora me gusto.
Todo marcha, se encuentra en movimiento lento pero constante; el crujir de las ventanas, las explosiones dramáticas del bóiler, los motores de los coches...
Escucho lo que no podía escuchar antes, presto más atención a mi propia voz, hago más de lo que me atrevía y como lo que se me antoja. En este momento no estoy sola, pero tampoco acompañada, y es la sensación más reconfortante del mundo. Vivo sin fantasmas, sin gritos ajenos y sin más expectativa que la propia, y eso me ha liberado e impulsado a hacer más cosas por mí, aunque obviamente no todo lo que desearía.
Nunca me vi de verdad en esta etapa, nunca me quité la niebla de la cabeza. Ahora me gusto.
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