Cliffhanger
Me pregunto si he estado en una especie de retiro de silencio sin saberlo. No he escrito mucho desde noviembre, en ningún lado. Sólo he escrito listas de cosas que tengo que hacer, comprar para las fiestas, comer en la semana...
No me siento atrapada como antes, cuando me llenaba de pendientes y compromisos y no sabía qué hacer conmigo misma, probablemente porque ahora sé cómo tomar tiempo para mí, cómo decir no, cómo buscar soluciones en lugar de quedarme estancada en el problema; y sin embargo, no había podido escribir... o tal vez no había querido.
Me imaginaba una y otra vez sentada como estoy ahora, tecleando casi sin pensar, con el sonido calmante del teclado bajo mis dedos y las palabras fluyendo por sí mismas, pero cuando lo intentaba no lo intentaba del todo, veía espacio en blanco y renunciaba de inmediato. Y quería, de verdad quería seguir con el ritmo que me dejó NaNoWriMo, pero obviamente no iba a durar para siempre porque pasé todo un mes creando una historia sin tiempo para pensar en más, sin tiempo para temerle a nada o para sentirme intimidada por los pasos que tendría que dar después si algún día quería tener siquiera la remota posibilidad de que mi historia, en la que he pensado por casi un año, saliera a la luz.

Quisiera dejar de sentirme como cliché de comedia gringa: el personaje que siempre ha querido escribir pero nunca termina un trabajo. Quisiera poder abandonar la expectativa del otro cliché de serie de televisión, el personaje a quien sólo vemos escribir por algunos minutos mientras al fondo suena una canción inspiradora o una voz en off, y en el siguiente episodio es un autor exitoso.
Un episodio de mi más reciente comedia favorita, Jane the Virgin, habla sobre dejar ir la fantasía... trabajo en ello, en dejar atrás expectativas y clichés y recordar por qué es que hago lo que hago. ¿Escribo por la imagen que evoca, salida de una novela romántica?, ¿escribo porque suena cool cuando alguien dice "soy escritor"?
Escribo para decir cosas, para sacar la basura, para entender y para ser libre, creo. Supongo que tener eso en mente ayudará cuando intente mi titánica tarea de nuevo pronto... un día de estos, cuando me dejen de estorbar las imágenes sin significado real de nada, la fantasía y el romance y pueda dar paso a la realidad del arduo y gratificante proceso de crear ficción. Y si no es todo lo que espero, todo lo que anhelo, por lo menos no estará a medias, como este post.
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