Hopeless romantic rambling
Here's to the ones who dream
Foolish, as they may seem
Here's to the hearts that ache
Here's to the mess we make
Tuve un buen fin de semana.
Vimos departamentos, vimos Lalaland, hablamos de las predicciones de una ucraniana, del fin del capitalismo, de los libros que estamos leyendo, de nuestros amigos, de música y de cumplir sueños.
Es extraño. De pronto siento como si todo lo que pasara en mi vida me hiciera enamorarme más de él; tal vez simplemente porque mi cerebro lo relaciona todo conmigo y con él de forma sistemática, natural, por ser yo el centro de mi propio universo; pero también puede ser (y esta es la explicación más sincera que se me ocurre) que exista en la misma órbita que mi necesidad de escribir, la tranquilidad de perderme en un libro, el placer y la catarsis de ver una película inolvidable...
Trato de explicarlo y no puedo.
¿Cómo podría habérmelo perdido?
¿Cómo pude pensar que lo otro era amor?
He encontrado que no se trata de romance vs. realidad, sino de que constantemente oscilamos entre uno y otra. No son mutuamente excluyentes, son parte del todo.
Soy la más feliz cuando puedo hablar de las cosas que amo con la persona que amo, cuando podemos amar algo juntos o crear algo juntos... creo que eso, más que la realidad física de estar juntos, es lo que amo de amarlo.
Lo siento, no puedo decirlo mejor. No aquí, no ahora. Pero lo sabe.
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