Retelling, Parte 5: Les Livres
En Canadá tomé un total de cuatro clases: dos sobre literatura infantil y juvenil y dos sobre literatura canadiense/norteamericana.
Mi maestro de Infantil era el mismo para las dos clases: un inglés estereotípico graduado de Oxford, con dientes feos y acento precioso, tan estirado que casi alcanzaba el techo y con un sentido del humor extraño que quién sabe cómo lograba hacernos reír a todos.
En su clase leí clásicos como Winnie Pooh, Charlie y la Fábrica de Chocolate, El Jardín Secreto, entre otros. Todos me gustaron mucho, excepto uno (The Wind in the Willows) que me aburrió tanto que lo regresé a la librería cuando terminó el semestre. Leer Crepúsculo sólo me gustó porque comparamos a Bella con Katniss de Hunger Games y fue como arrastrar a la primera por el piso y que le pasaran diez trenes por encima y que se la comiera un oso y la escupiera en un camión de basura orgánica, que es la que apesta más.
En fin, esos no eran los libros de los que venía a hablar. Venía a hablar de los libros canadienses, la cosa más rara que he leído en la vida.
Fue muy interesante llegar a un país del que francamente no sabía gran cosa, del que sólo tenía una idea como la que tienen los extranjeros de México, con el ranchero y el nopal. Pero México es más que un ranchero y un nopal y Canadá es más que nieve, alces y gente amable (y donas deliciosas y café malísimo). No podría haber entendido ciertos aspectos de ellos como sociedad de no haber leído las novelas que leí.
La más horrible que leí se llama Late Nights on Air, de Elizabeth Hay. Una que por más que la maestra (canadiense estereotípica: chaparrita, flaquita, blanquísima, ojos azulísimos y amabilísima) se apasionaba por comentar en clase, nomás no pude comprender ni disfrutar para nada. Se trata de un grupo de señoras y señores todos amargados que trabajan en una estación de radio en Yellowknife, que queda más o menos abajito de La Pinchi Chingada Canadiense, relativamente cerca de las Auroras Boreales y esas cosas que nadie en su sano juicio se lanzaría a ver porque no hay luz y hace un montón de frío y todo está desolado y triste...y ¿qué creen que hacen los protagonistas? se largan de excursión por páginas y páginas interminables y uno de ellos hasta se muere, pero nada cambia en los personajes. Viven en el total abandono de sus vidas y son súper deprimentes. Entiendo que esa es la temática de la novela: la parte abandonada de Canadá y la gente amargada que se autoexilia porque odia a otra gente y se odia a sí misma...demasiado triste y melancólica para mí. No sé por qué se las estoy contando si la odié con odio jarocho.
Otra novela que leí en esa misma clase se llama What we All Long For, de Dionne Brand. Esa sí me gustó. De entrada, los protagonistas son jóvenes como de mi edad, que viven en Toronto (un lugar mucho más interesante que pinchi Yellowknife). Lo destacable es que cada uno tiene un background diferente. Es decir, ninguno es realmente canadiense. Hay una chica de ascendencia italiana, otra gringa, un jamaiquino y una chica de Vietnam cuyo hermano anda perdido desde hace mil años porque cuando ella y su familia se treparon al barco de salvación rumbo a Canadá durante la guerra, perdieron de vista al morrito por unos cuantos segundos y valió madre para siempre.
Entonces, la novela te va mostrando pedacitos de las vidas de estos personajes y cambia la focalización continuamente. Es decir, es una novela polifónica. No podemos decir que uno es más importante que los demás, sino que la historia se va armando con las voces de todos, hasta del hermano perdido, que se vuelve un soberano hijo de puta.
Se cuestiona qué es la identidad cuando perteneces a más de un lugar, si realmente perteneces a cualquiera de los lugares en donde has estado, cómo se dan las relaciones entre inmigrantes y no-inmigrantes, cómo se forma la idea de "multiculturalidad" en una ciudad donde el racismo y los prejuicios pululan aunque se vendan como lo contrario, etc...muy interesante, bien escrito y, me parece, bien investigado.
Esto de la identidad y las relaciones raciales es algo que noté que se explora hasta el cansancio, como es natural en un país formado en su mayoría por inmigrantes. La cosa también se pone buena cuando hablamos de la cuestión de los indígenas.
Cuando empecé a leer The Inconvenient Indian, pensé que sería una cosa aburridísima tipo Pocahontas o Cowboys vs. Indians, pero es esta parte de la historia precisamente la que Thomas King se rehúsa a contar. Perteneciente a la tribu Cherokee, King hace un recuento de algunos de los acontecimientos históricos de los que sólo se conoce y se asume como cierto un lado de la historia. Propone una narrativa distinta, nos da su versión de los hechos históricos y muestra cómo nos hemos formado una imagen cultural de los indígenas que favorece a los blancos y a nadie más. El tono del autor al narrar ciertas experiencias, al desenterrar momentos dolorosos en la historia de los indígenas norteamericanos y al analizar la imagen estereotípica del indio, está cargado de ironía y un humor negro que, a veces, es la única razón para seguir leyendo. Los hechos en sí resultan bastante desalentadores en algunas ocasiones.
No podemos negar que es un texto completamente parcial a favor de los indios, que obvia ciertos aspectos de la realidad con el afán de convencernos de tomar su postura personal. Pero se entera uno de mucho y se ponen sobre la mesa discusiones que no consideraríamos de no ser porque King decide que estén ahí.
Finalmente, uno de los libros que más dolor de cabeza me causó, fue Native Son, de Richard Wright, o como cariñosamente lo llamo: El Negro Violador Asesino.
No es canadiense, es estadounidense, pero explora la temática del racismo, el negrismo y demás a un nivel al que me fue sumamente difícil mantenerme. No sé si por el texto en sí o por el tipo de análisis que le aplicamos (Foucault and whatnot).
Ubicado en el Chicago de los 40's, cuenta la historia de Bigger Thomas, un chico negro, pobre y nefastísima persona, quien un buen (not) día comienza a trabajar de chofer para un señor muy importante. Este señor tiene una hija comunista, llamada Mary Dalton, que quiere que negros y blancos sean amigos e invita a Bigger a beber y pasan cosas muy incómodas que hacen que Bigger piense que no tiene más remedio que matar a Mary y quemar sus restos en la caldera de su casa (ca-sual).
Después de más tiempo del debido, finalmente descubren que Bigger la mató, lo buscan, lo encuentran y tiene que ir a juicio, etc...
Aquí lo difícil fue meterme en la mente retorcida de Bigger Thomas. En buena onda, el tipo no vio otra salida más que matar a Mary. Él sabe que por el simple hecho de ser negro y estar con ella en su recámara (en donde no pasó nada) la banda lo va a tachar de violador, enfermo, animal...y el muerto va a ser él. Lo interesante es que termina violando a su novia y matándola también, en un arranque de pánico. Se convierte en lo que la sociedad asume que es sólo porque los roles en la estructura de poder en que se encuentra están ya tan arraigados que resulta imposible no seguirlos, e incluso si no los sigue no importa, porque sigue siendo "el otro", motivo suficiente para chingárselo.
Ubicado en el Chicago de los 40's, cuenta la historia de Bigger Thomas, un chico negro, pobre y nefastísima persona, quien un buen (not) día comienza a trabajar de chofer para un señor muy importante. Este señor tiene una hija comunista, llamada Mary Dalton, que quiere que negros y blancos sean amigos e invita a Bigger a beber y pasan cosas muy incómodas que hacen que Bigger piense que no tiene más remedio que matar a Mary y quemar sus restos en la caldera de su casa (ca-sual).
Después de más tiempo del debido, finalmente descubren que Bigger la mató, lo buscan, lo encuentran y tiene que ir a juicio, etc...
Aquí lo difícil fue meterme en la mente retorcida de Bigger Thomas. En buena onda, el tipo no vio otra salida más que matar a Mary. Él sabe que por el simple hecho de ser negro y estar con ella en su recámara (en donde no pasó nada) la banda lo va a tachar de violador, enfermo, animal...y el muerto va a ser él. Lo interesante es que termina violando a su novia y matándola también, en un arranque de pánico. Se convierte en lo que la sociedad asume que es sólo porque los roles en la estructura de poder en que se encuentra están ya tan arraigados que resulta imposible no seguirlos, e incluso si no los sigue no importa, porque sigue siendo "el otro", motivo suficiente para chingárselo.
No lo defiendo, es el personaje más horripilante y retorcido que he leído en mi vida. Toma todas las malas decisiones, pero la redención que el autor intenta hacer al final da pie a analizar precisamente hasta qué punto Bigger deseaba ser dueño de sí mismo, así fuera por medio del asesinato. Y resuena que matara a una CHICA, BLANCA, COMUNISTA que finalmente seguía ejerciendo control sobre él. "Tratar de liberarlo" y que fuera "igual a nosotros" automáticamente reforzaba el poder de ella sobre él. Ella decidía si él era libre, si él era igual. Ella decidía "salvarlo"porque, siendo negro, Bigger no era capaz de decidirlo por sí mismo.
Oh sí, indios, negros e inmigrantes eran el pan de cada día. Me gustó descubrir lo que pasa por las mentes canadienses, cómo se ven a sí mismos y a otros, qué critican, qué ven en ellos como comunidad y cómo, dependiendo de la región en que se ubicara la novela, las temáticas cambiaban de lo multicultural de Toronto a lo cerrado, solitario y sin salida de Yellowknife.
Se trata de un país que no es país, sino fragmentos de culturas, es uno y otro a la vez. Los une su desunidad.
Oh sí, indios, negros e inmigrantes eran el pan de cada día. Me gustó descubrir lo que pasa por las mentes canadienses, cómo se ven a sí mismos y a otros, qué critican, qué ven en ellos como comunidad y cómo, dependiendo de la región en que se ubicara la novela, las temáticas cambiaban de lo multicultural de Toronto a lo cerrado, solitario y sin salida de Yellowknife.
Se trata de un país que no es país, sino fragmentos de culturas, es uno y otro a la vez. Los une su desunidad.

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