Un no sé qué que qué sé yo...

Hace tiempo que no me gusta lo que escribo. Por eso mejor ya no escribo...

Ahora sé lo que se siente quedarse frente a una hoja en blanco por horas, y esperar...es bastante incómodo, por decir lo menos. Es frustrante, horrible, asqueroso, patético, por decir lo más.

¿Ubicas cuando abres una llave y pones las manos pero no sale nada, ni una miserable gotita de algo siquiera remotamente parecido al agua? ah, pos así... esa sequedad, esa impotencia se siente cuando sé que tengo tanto que decir, tanto que pensar, tanto que vaciar en algún lado que no sea mi propia mente, para recuperar un poquito de cordura y de sentido y perspectiva y todas esas cosas que se supone deben habitar en un ser humano cuerdo y funcional (muy hiperbólica? sí...me vale madre, estoy perdiendo práctica); pero por alguna razón no puedo hacerlo, o al menos no como me gustaría.

Quizá se deba a que si encontrara la forma, las palabras saldrían a borbotones y sin parar, inundándolo todo, ahogándolos a todos. No podría cerrar la llave, no habría poder humano capaz de detener el fluir de las ideas, sueños, miedos, esperanzas, sinsentidos, preguntas, respuestas, pasiones, paranoias, epifanías y demás cosas que suelen surgir de una mente hiperactiva, como la mía.
El que sea hiperactiva no significa que sea útil. De hecho es más pajera que nunca (en todos los sentidos que quieran) y me molesta. Quisiera callarla, callarme?...silencio, sí, mejor dicho, quisiera silencio...y paz, y calma, y cuantos sinónimos existan de esa palabra. Quisiera que no todo pasara al mismo tiempo y así me diera oportunidad de procesar las cosas una por una, analizarlas hasta que me canse y después ir al siguiente asunto, como en una oficinita bien organizada.

PERO NO, mi mente no es una oficinita, ni el mundo, ni las personas, por más que he intentado sistematizarlo y controlarlo todo. Es imposible ordenar tanto caos, por más placentero que resulte encontrarlo todo en su justo sitio una vez ordenado. Es imposible comprender estas cosas que tengo tan cerca de mí ahora y me estremecen.
¿Por qué el contraste? ¿por qué tanta alegría y tanta pena al mismo tiempo? ¿por qué no son compatibles? ¿por qué intento juntarlas? Juntarlas es un experimento que no recomiendo, luego llenas de pena a quien te hace feliz y viceversa...

NO ENTIENDO, y ya me cansé de intentarlo, y ya me cansé de pretender que lo dejo ser cuando no puedo, no está en mí "dejar ser" nada...salvo una maravillosa excepción.
Quizá la excepción baste. Quizá es lo que evita que me rompa y se me desmorone el orden y la vida...quizá estoy siendo muy dramática, pero es mi licencia, mi gusto, mi desmadre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

The Urge

#SorryNotSorry

Entrada