Back to basics
Ayer por la noche irrumpí en la cama de mi mamá mientras veía su novela, puse mi cabeza en su regazo y le dije con toda sinceridad "mamá, creo que me estoy volviendo loca".
Y verán, no es que les importe, pero desde que volví de viaje me encuentro en un estado mental inestable, por decir lo menos. Yo pensé que eran las hormonas, pero al parecer no era sólo eso.
Sigo llorando mucho y por razones MUY estúpidas, por problemas que yo misma ocasiono o que ni siquiera existen, pero me invento. Y lo odio, porque mis tan esperadas vacaciones de TODO se ven perjudicadas por un mal humor constante del que la única responsable soy yo.
Mi madre me preguntó por qué y no supe responderle. Sólo sé que últimamente soy la personificación de la intolerancia. Todo me molesta, nadie hace nada bien, ni siquiera yo. Mi mes de vacaciones ha pasado a un ritmo dolorosamente lento y siento que estoy perdiendo tiempo valioso, pero ¿no es para eso que se inventaron las vacaciones?
Habiéndolo pensado mucho (as I always fucking do), posiblemente sea parte del proceso de readaptación; porque como bien apuntó mi madre, me acostumbré, para bien o para mal, a estar sola. No tenía que cuidar niña ni de vez en cuándo, no tenía (tristemente) muchos compromisos sociales, no tenía que preocuparme por el futuro porque sentía que estaba VI VIEN DO mi futuro. Todo lo demás era una enorme masa en blanco que ahora viene a aplastarme toda la cabeza.
Otra posibilidad que viene ligada con lo anterior es el hecho de que por un año y cuatro meses completitos, mi vida estuvo llena de, pues...vida: Trabajo-escuela-novio-jazz-trámitespendejos eran suficientes actividades para mantenerme ocupada todo el tiempo. Los días volaban de distinta manera a como lo hacen ahora, que miro a la humanidad sólo después de cuatro horas seguidas de Youtube, mi libro deprimentemente hermoso y Netflix.
En resumidas cuentas, siento que estoy perdiendo el tiempo. Debería buscar un empleo, debería meterme a cursos de cosas, debería escribir una novela o aprender a tocar guitarra o ver a mis amigos y contarles sobre todo esto porque PERSPECTIVA...pero no lo hago porque a la vez sigo, de una forma extraña, disfrutando de mi soledad y la hermosa libertad que se me acaba en cinco días.
Volver a la rutina es más difícil de lo que creí. Y eso que a mí me encantan las rutinas...no puedo imaginar a la gente que las odia en mi situación. Pobres.
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