Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2012

El corazón también sabe bailar

Imagen
 Respiraba profundo una y otra vez sin resultado. Mi corazón latía fuertemente dentro de mi pecho… ¿sí?, sí, aún estaba dentro. Las luces del escenario se veían reflejadas en las cortinas detrás de las cuales aún me refugiaba. En cualquier momento ese manto protector me expondría a miradas, voces, movimiento, emoción y expectativas Pasaron ante mis ojos las horas de arduos ensayos, el constante agotamiento físico que me había consumido durante las últimas semanas y que parecía haberse ido a otro lado, expulsado por la adrenalina. Había visto ya el día anterior el trabajo de los demás competidores: giraban, saltaban, se sostenían sobre la punta de sus pies como si no representara la más mínima dificultad y, por si fuera poco,  ahora se daban el lujo de expresar verdaderas emociones justo frente a mis ojos, frente a los ojos de los jueces, frente a los ojos del público que aplaudía extasiado. Mis compañeras y yo habíamos llegado horas antes al teatro REX,...

UGH...

¿Será el destino? ¿Será que no tenemos tal o que no hemos querido aferrarnos a él?... Cualquiera que sea la razón, APESTA. La vida, las coincidencias sin sentido y el supuesto destino apestan a decepción. La incertidumbre, mis lágrimas, mi sangre al salir de heridas reabiertas una y otra vez, apestan a salitre, a vacío, a soledad. El futuro apesta a ausencia, a desilusión...la ilusión apesta a podrido y todos, TODOS a mi alrededor apestan a desconocidos. Incluso yo apesto, me descompongo en cobardía, en promesas; me consume el ayer, soy carroña del pasado. Y tú...tú también hiedes, apestas a miedo, a culpa, a fingida indiferencia. Me hueles a humedad por tanto llanto, a canción vieja, a poema gastado y roído por el tiempo, un tiempo que antes era nuestro. No sé cómo ni por qué en algún rincón de mi mente este encuentro llegó a parecer una buena idea, la mágica solución, la divina cura para tanto dolor, para todo ese pasado tan pesado en su brevedad y sus vacías expectativas. Pe...

De París y papalotes

Imagen
Esta semana ha estado llena de descubrimientos. El primero y el más importante ha sido esa sensación de paz que llega cuando finalmente dejas ir aquello que te obsesionaba y cuyo recuerdo no te dejaba avanzar. Me gusta saber que no me encuentro ya atada a nada ni a nadie, y me doy cuenta de que probablemente ha sido así desde hace mucho, pero justo ahora es que tomo plena conciencia de mi libertad emocional y lo que esta significa. Sinceramente, nunca antes había experimentado algo igual, y la primera imagen que vino a mi mente cuando noté este cambio en mi interior, fue la de un papalote al que se le suelta la cuerda y se aleja con el viento para liberarse y liberarme. Es, como dirían los gringos, un "Win-win". Así que me he dedicado a correr por el campo sin tener que llevar al papalote conmigo, sin temer que se atore en los árboles o que le caiga un rayo; sin detenerme a desenredar el cordón, sin tropezar y sin miedo a que éste me derribe y no pueda volverme a l...

Caliente...caliente...

Encuéntrame. Por favor, encuéntrame. Observa con cuidado, que quizá no tengas otra oportunidad de verme. Búscame entre risas ruidosas, abrazos interminables y manos suaves. Busca aquello que conoces, aquello que amas, lo que siempre has visto mío en otras personas, lo que creas que me pertenece y que otros me han robado con el único afán de hacer que me recuerdes. Fíjate... ¡No!, no te distraigas, estás cerca. Sigue a aquella sombra, la que está por doblar la esquina. ¡Corre!, ¡alcánzala! ¡alcánzame! no te detengas esta vez. Mira, se pierde de nuevo, desaparece, se difumina, usa el cielo como camuflage y el viento como maquillaje. ¿Te rindes así de fácil? Ahora das media vuelta y regresas el camino andado esperando señales nuevas. Cualquier diminuta pista que te encamine una vez más en la dirección adecuada; la que perdiste hace tanto y ahora buscas entre personas sin cara y miradas sin luz. Te acercas a la barra y pides tu café de siempre. Te resignas, te sientas en el rincón más...

A nadie en particular

Porque soy cobarde escribí TE AMO con letra muy pequeña en la esquina de un cuaderno. Fui valiente entonces, lo escribí con pluma, así quizá el amor dure por siempre, escrito con tinta indeleble donde sólo yo pueda leerlo, donde nadie pueda arruinarlo, ni siquiera tú. Porque soy incapaz de enfrentarte te escribí una carta furiosa con todo lo que me molesta de ti; tus caprichos, tus rabietas, tu inmadurez y tu falta de sentido común. Mi ira se materializó en 3 hojas de papel y caligrafía muy fea, tan fea como todos estos sentimientos que no pude contener, pero tampoco pude escupir en tu cara. Por estúpida, por ilusa, llené cientos de páginas describiendo cada uno de tus rasgos, tus manías, tu forma de caminar, de mirar, de hablar, el sonido de tu voz, el sonido de las calles mientras caminábamos juntos bajo un cielo tan gris y tan hermoso que me fue difícil describirlo. Pero todo está allí, inmortalizado en mis diarios, en mi memoria, en la mano que se encargó de reducirte a 5...