El corazón también sabe bailar
Respiraba profundo una y otra vez sin resultado. Mi corazón latía fuertemente dentro de mi pecho… ¿sí?, sí, aún estaba dentro. Las luces del escenario se veían reflejadas en las cortinas detrás de las cuales aún me refugiaba. En cualquier momento ese manto protector me expondría a miradas, voces, movimiento, emoción y expectativas Pasaron ante mis ojos las horas de arduos ensayos, el constante agotamiento físico que me había consumido durante las últimas semanas y que parecía haberse ido a otro lado, expulsado por la adrenalina. Había visto ya el día anterior el trabajo de los demás competidores: giraban, saltaban, se sostenían sobre la punta de sus pies como si no representara la más mínima dificultad y, por si fuera poco, ahora se daban el lujo de expresar verdaderas emociones justo frente a mis ojos, frente a los ojos de los jueces, frente a los ojos del público que aplaudía extasiado. Mis compañeras y yo habíamos llegado horas antes al teatro REX,...