Thoughts from places...
Tuve un buen día hoy.
No fui a la escuela, porque neta, ¿quién va a la escuela durante hora y media después de una hora de camino para esperar otra hora y media y después emprender otro viaje de una hora a trabajar?....mhmmm no, nadie.
Entonces me levanté tarde, y tomé como medio litro de café, y leí un capítulo más de The name of the star (pa´como vamos, no lograré terminarlo antes de navidad) y vi Gilmore Girls y fui muy feliz.
En el trabajo, no sé qué carajos me metieron en el café, pero estaba de lo más emocionada por hablar con la gente, y ser excesivamente amable, y no me lo van a creer, pero neta neta NETA que como que eso se reflejaba de algún modo en los clientes y eran igualmente adorables conmigo.
Estuve hablando más de media hora con un tal Robert. Me dijo que es baterista en una banda, que los últimos dos años han sido los peores de su existencia, que casi pierde su casa, que no tiene lana ni para invitar a salir a la chica que le gusta. "I mean I don´t even know her, but it would be nice to get no know her, you know?", y yo así como AAAAAAAAAWWWWWWWWWWWWWW :3 y acá, cotorreamos bien padre (No, no le regalé dinero).
Entonces me puse a pensar....a lo mejor este derroche de amor por el mundo no es sólo cosa mía, sino que el resto del mundo también anda igual. ¿Será que ya andamos navideños? ¿será el frío? ¿será que en EU desde Thanksgiving se ponen sentimentales? ¿será que no me amas?, ¿será que no debí sacar esa referencia a Luis Miguel?
No lo sé, pero desde el lunes andamos todos iguales. Soy más contenta que de costumbre, mucho más...y los gringos también (con sus grinchescas excepciones).
Es bastante interesante, incluso abrumador, pensar que a miles de kilómetros de distancia hay alguien hablando contigo. Alguien con quien nunca JAMÁS volverás a cruzar palabra, y que durante algunos minutos te comparte un pedacito de su historia (aunque muchos mienten, pues...pero confiemos en que personas como Robert dicen la verdad).
Es un pensamiento poderoso, siento yo. Cuando hablo con gente como él, o como la señora que me hizo llorar en mi primera semana en piso, me da por pensar en la inmensidad de este mundo, y en lo especial que resulta conectar con alguien cuya existencia es completamente irrelevante en tu vida y que, sin embargo, impacta de cierto modo en ella...y me gusta pensar que del otro lado de la línea se dan cuenta de este maravilloso fenómeno también.
No recuerdo ni el nombre ni la voz de la señora, pero recuerdo lo que me dijo, y la recuerdo a ella entre tantas otras señoras que he atendido en estos tres meses. La verdad sí se siente bien bonito.
Oh sí...sé lo que están pensando...
No hay pedo, lo pago.

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