Let's blame this one on the hormones
Te odio. Te odio a ti y a tus ganas de ser alguien, de tener a alguien, de querer a alguien, de tenerlo todo. Odio tu estúpida forma de pensar y de sufrir y de autocompadecerte cuando algo no sale como se te da la gana. Detesto que recurras a desenterrar sentimientos muertos sólo para no sentirte completamente sola, totalmente vacía. Me repugna esa maña que tienes de encerrarte en ti misma cuando estás rodeada de las personas que más te aman en el mundo, como si intentaras llamar su atención siendo asquerosamente patética, aunque en realidad no sea así, aunque en realidad no seas capaz de otra cosa. No me gusta que sientas, no me gusta lo que sientes, porque sabes que no es real y que mañana se te pasa y volverás a estar seca. Ni siquiera disfrutaste el café, ¿verdad?... ¿qué demonios te sucede? ¿de dónde te nacieron esas ganas de llorar y de volver a tener ese algo que ya te habías resignado felizmente a perder? ¿qué te pasa? No te entiendo, te lo juro. Un día es alguien y al o...