Dementores...digo, de mentores

Acabo de ver un episodio de Scrubs en que el maestro favorito de secundaria de J.D. muere, y él se pone muy triste y le dice a Elliot que es él quien lo hizo interesarse en la medicina.
Me acordé de mi ex y su mentor, que ahora por cosas del destino es como ciber-amigo mío, y por quien el-que-no-debe-ser-nombrado se inició en la psicología que, hasta donde me quedé, le apasiona más que nada en este mundo.
Me acordé también de la película de Liberal Arts, en la que el protagonista  tiene a un profesor que es su máximo y su modelo a seguir, quien le da asilo en su casa cuando vuelve a su alma mater.
Entonces empecé a preguntarme: si tuviera que elegir entre todos mis maestros del pasado a alguien que me haya indicado el camino hacia quien soy hoy y lo que estudio y amo...¿quién sería?...la verdad creo que no tengo uno de esos.
En secundaria, francamente, el 80% de mis maestros rayaban en la incompetencia, y quienes eran lo suficientemente capaces no duraban mucho porque sabían que merecían algo más digno, no a una bola de inútiles cuya misión era crear tal desastre que fuera imposible dar clase y la escuela fuera un recreo permanente (la verdad es que funcionaba, y la verdad es que la secundaria es un gran agujero en mi cabeza, pero la etapa más divertida de mi vida). Siendo así, no me quedaba mucho de dónde elegir, o algún maestro con quien me sintiera identificada.
En preparatoria, durante mis dos años en esa maldita escuela que odiaré para toda la vida, tuve dos maestras que dejaron alguna huella en mí. Una, la de literatura, nos hizo leer Aura y Las batallas en el desierto, y logró que más de uno se interesara por ambos libros a pesar de no ser un lector asiduo. Además, con ella expuse sobre literatura fantástica, o lo que yo creía entonces que era literatura fantástica...resultó que no era nada de eso y entonces se puso a explicarme lo que realmente era. Pregúntenme si se me ha olvidado desde entonces.
Sin embargo, creo que mi maestra favorita era la de Periodismo. Aunque no tenía el mejor control del grupo, algo en ella me decía que realmente le apasionaba aquello de lo que hablaba, que sabía al respecto y que realmente se fijaba en algo más que la ortografía y la redacción al momento de revisar trabajos. A quien tuviera un poco o mucho de talento, se lo hacía saber, lo apoyaba, le daba consejos y hacía comentarios constructivos. Una vez me dijo que mi artículo sobre el narcotráfico había sido "el mejor de la clase"; pero yo no era la única, tuve compañeros bastante competentes.
Si bien para ese entonces yo ya sabía que me gustaba escribir y el periodismo, mi profesora me hizo darme cuenta de que esto no era sólo algo que llamara mi atención o me gustara, sino que podía llegar a algún lado con ello.
No creo que fuera mi "mentora", porque nunca charlamos más allá del salón de clase, ni nos hicimos íntimas amigas ni fue ella quien me abrió los ojos y me hizo ver que yo debería ser periodista/escritora; pero fue importante, fue algo así como una inspiración, y una forma de ver que cuando haces lo que te gusta, eso se nota y se transmite a los demás, inspirándolos también.

Plus: Estudió en Londres en algún punto de su vida
Plus 2: La tengo en Facebook, y hace poco me dijo que le gusta lo que publico *me ruborizo*.

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