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Mostrando entradas de febrero, 2012

Para que parezca que te quiero

Me disfrazaré de chica bonita...dejaré crecer mi cabello hasta la cintura, lo alaciaré todos los días. Usaré zapatos caros, perfume caro, ropa cara... ¿cara? sí, mi cara también tiene arreglo. Pintaré una máscara del color de mi piel, me la pondré cada vez que te vea. Rizaré mis pestañas para que te fijes en ellas y no en mis ojos que gritan tu nombre... y daré un color carmesí a mis labios para ocultar las ganas que tienen de besar los tuyos. Me ocultaré detrás de lo que muchos llaman "belleza"; y el brillo de mis ojos lo darán mis lentes de contacto, y el rubor de mis mejillas no me lo darán tus palabras ni el roce de tu mano, sino algún polvo que adquiera por catálogo. Compraré un short cortito y haré todo lo posible para que mis piernas luzcan flacas, para que parezca que he recorrido distancias largas con tal de encontrarte en mi camino. Abriré mi escote para que no quieras que te abra mi corazón; usaré tacones y aprenderé a caminar segura con ellos para que pienses...

QUERIDO LUCAS

  Alicia se levantó a la hora habitual, estiró brazos y piernas y fue a mirarse en el espejo del baño. Nada había cambiado desde el día anterior, seguía igual de hermosa: ojos miel, cabello oscuro y ondulado, nariz afilada y una sonrisa resplandeciente que nadie había visto en mucho tiempo. Sin embargo, parecía no ser suficiente, ya que durante los últimos cuatro años de su vida había estado sola, en aquel minúsculo y desordenado departamento, reflejo del desastre en que se había convertido su vida desde aquel día en que había perdido al ser que ella más amaba.      Se metió en la regadera como de costumbre, por poco resbaló cuando el jabón cayó cerca de sus blancos pies; por un instante deseó haber caído y quedarse ahí tirada, esperando que alguien se diera cuenta de que estaba en problemas, de que se encontraba herida, o siquiera se percataran de su existencia.      Se vistió con lentitud y peinó su cabello de la misma manera que lo h...

Bla bla blah...

Sí, las palabras me importan en demasía (por algo estudio Letras, carajo). Puedo perdonar un error si no es ortográfico. Puedo olvidar, pero nunca un acento. Puedo hacer de mi vida una metáfora y de mi tiempo una historia. Las líneas de tu boca pueden enredarse en mi memoria, pero jamás las palabras salidas de ella. No sé dibujar, pero sé describir con detalle enfermizo lugares, caras y gestos. Yo no veo, yo leo...leo miradas y sonrisas y versos de realidad. Leo aquellos poemas que nunca escribiste, las canciones que compones en sueños y los sueños que conviertes en rimas. Yo no hablo, yo escribo...escribo ficciones salidas de tus labios y transcribo lo que digo, lo que dije, lo que te dije y te canté. Recito los días en prosa monótona y cada sentimiento lo vuelvo poesía, MI poesía. Sí, las palabras me importan cuando las entiendo, cuando las pienso y las siento. Me importan aún más que los actos...ACTOS...hablar, escribir, leer, escuchar; todos verbos, todos ACTOS, todos vivo...

Déjame

Déjame reír al contemplar tu sonrisa puesta en otros labios. Deshacerme en carcajadas; que me duelan las costillas, el abdomen, las mejillas...que me duela todo, menos tú. Déjame gozar la hilaridad de mis suspiros y burlarme del absurdo de tus besos. No me digas que te duele, no me grites que te importa, no te quedes en silencio. Permíteme reír, huir de tu recuerdo. Déjame seguir hasta quedarme sin aliento, sin risa, sin voz, sin nada. Déjame contar chistes sobre tu cabello, ridiculizar cada "te quiero", inventarme una comedia de los dos... y que a coro rían conmigo los fantasmas y los sueños, que mis ojos se humedezcan y ahoguen el llanto, que mis labios se partan en una sonrisa al pronunciar tu nombre y mis manos se aferren al suelo. Déjame morir riendo, pensando en lo gracioso de tu adiós, en la cruel ironía de tu ausencia. Déjame olvidar promesas, un futuro que se esfuma y se ríe en mi cara igual que tú. Pero no me dejes arrancarte, ni a tu sonrisa ni a tus ...

Let it rain, let it pour...

Imagen
Al igual que yo, muchos de ustedes encontrarán los días nublados o lluviosos de lo más inspiradores. Se respira otro aroma, se piensa distinto, con mayor nostalgia, con cuidado...a algunos afortunados les da por escribir poemas o componer canciones; enamorarse de la vida, de la gente desconocida que pasa corriendo delante de nosotros por la calle enfundados en impermeables y cargando paraguas más grandes que ellos mismos. Las grandes ciudades parecen tranquilizarse, darse un respiro. A menos, claro, que se cuenten los continuos embotellamientos provocados por accidentes e inundaciones. Sinceramente, quizá porque toda mi vida he sido peatón, nunca me han importado estos detalles. La lluvia, la brisa, el olor incomparable a tierra mojada, los cielos grises, el aire helado, los niños jugando en charcos sin importarles los alaridos de sus madres, me hacen atesorar días como estos y prometerme guardar cada uno en mi memoria de forma especial. Y es que desde hace ya un buen tiempo la l...