Entradas

It's been a year

He visto  Gilmore Girls  al menos dos veces por año desde hace 8 años. Tengo problemas dejando ir personas, cosas,  sentimientos. Hago asunciones sin fundamento todo el tiempo, la mayoría de las veces sin siquiera darme cuenta. La comodidad es mi prioridad número 1. Me gusta sentirme protegida. Evito problemas o situaciones por miedo a no saber afrontarlas.  Mejor no las afronto en absoluto. Mi droga es la estabilidad, la rutina, los patrones.  <--- esto no es un problema. Mi miedo más grande es la muerte de las personas que amo. Aun más aterrador es saber que mi miedo más grande seguro se cumplirá. Me gusta sentirme útil para otros. Uso la comida como recompensa. A veces deseo tener la vida entera libre de trabajo  y responsabilidad. No me siento capaz de cuidar de nadie sin terribles consecuencias. No soporto estar conmigo mucho tiempo, mi cerebro no se calla. Mi valor como amiga depende de lo que puedo hacer por mis amigos, de si estoy ...

Holi

Imagen
No he escrito una entrada del blog en algún tiempo y tengo una buena razón que solo yo entiendo: estoy escribiendo mi novela. Se preguntarán: ¿y eso qué chingados tiene que ver con el blog? Solo puedo decir que, en mi mente, toda mi escritura debe estar en mi novela o si no se desperdicia. Como más o menos ubico que eso es ridículo, heme aquí. He estado escribiendo por una o dos horas todos los días. Constantemente escucho o leo entrevistas con autores que dicen que escriben todo el perro día y toda la perra noche y los fines de semana, como hoy, una pequeña vocecilla en mi cabeza me reclama por no ser más productiva y levantarme a las seis y dormirme a las tres o algo así... pero no dejo que me intimide. Nada me va a quitar la satisfacción de seguirme presentando todos los días a escribir, de avanzar, de dar forma a algo que he estado rumiando por años. Me siento muy feliz y realizada, y creí que debería documentarlo como documento las tragedias de mi vida. YAY <3

Here, now

Salí de terapia este mes. He hecho yoga todos los días este mes. Volví a jazz este mes. No he tenido ni un solo ataque de ansiedad este mes. A excepción de Año Nuevo, no he llorado este mes. Ha sido excepcionalmente bueno, y mi humor ha permanecido estable, feliz estable, nada de euforia ni cambios bruscos... y me siento en paz conmigo, lista para lo que sea, dispuesta al menos a intentar lo que sea. No me engaño pensando que esto durará para siempre, que estoy en una montaña rusa que solo sube, porque nada es permanente, pero ha sido maravilloso y no ha sido una felicidad vacía y sin razón. De hecho, sé exactamente en qué está fundamentada, en qué parte de mi cuerpo y de mi mente, en qué hechos, qué conductas están en el pasado y cómo funciono ahora. Como dije en el post pasado, la claridad llegó y, para mi sorpresa, se quedó... Aunque quizá no fuera una sorpresa. Quizá deba reconocer de una vez por todas que he trabajado por ser quien soy ahora, que hubo pérdidas, que hubo in...

New Year's day

El fin del 2017 ha sido el más emocional de mi vida. Ni siquiera cuando viví pegada al celular a ver si un fulano me marcaba para desearme feliz año me sentí así. A mi alrededor había abrazos y palabras de amor susurradas al oído de hermanos, primos, tíos, padres, hijos... por momentos extrañé más a quienes yo no podía abrazar, a quienes este año había arrastrado la corriente, a quienes no pudieron salvar la distancia física, la emocional... Pero al volver a casa encontré claridad y propósito, y me he aferrado a ellos durante esta semana y he logrado mantenerme enfocada no en pensamientos positivos o listas de las miles de metas que procrastinaré; sino en cómo se siente mi cuerpo cuando lo muevo diariamente y tomo mejores decisiones respecto a la comida, cómo se siente mi cabeza cuando me encargo de enfrentar pensamientos obsesivos o poco productivos justo cuando están ocurriendo, sin esperar a que me caiga del cielo una oportunidad para reflexionar y abriéndome tiempo y espacio p...

Blogmas 14-25

Este año me rehusé a casi todas mis tradiciones navideñas e hice cosas nuevas. Ha sido un tema recurrente el rehusarme a hacer cosas que antes disfrutaba sin cuestionármelo, y creo que tiene algo que ver con que poco a poco me estoy moldeando otra vida con lo que me queda después de haber perdido y renunciado a tanto.  Esta Navidad no tuve un arbolito, no vi Love Actually ni The Holiday ni películas de Mickey Mouse; no hubo una posada gigante y estruendosa con mis viejos amigos, más bien un par de reuniones íntimas con quienes se han quedado y quienes apenas llegan en formas que percibo más permanentes, aunque podría estar equivocada. No di regalos, no recibí regalos, no bebí ponche, no disfruté tanto la posada del trabajo como otros años y ni siquiera le di una mordida al postre en Nochebuena.  A pesar de todo esto, no me sentí triste ni nostálgica. Pasé el 23 con mis amigas desayunando, charlando, viéndolas empaparse con el calor del sol y pensar cuidadosamente...

Blogmas 6-13

Para aprender a dejar ir tuve que respirar para aprender a respirar tuve que pensar para aprender a pensar tuve que estar presente para aprender a estar presente tuve que dejar ir.

Blogmas 4-5

No recuerdo cuándo comencé a despertar en silencio, con la mente en blanco excepto por alguna canción o los restos de un sueño. Ahora noto cuando he dormido con la mandíbula apretada, con los hombros tensos, con los brazos bajo el cuerpo. Se ha convertido en anomalía lo que era la norma. Se ha convertido en espacio, en aire a mi alrededor en lugar de estar contenido en el pecho. Mi piel aún es suave, mis sábanas ya no. ¿Cuándo dejé de tronarme los dedos? No he dejado de morderme los dedos. Me gustaría pensar que es progreso, aunque en algún rincón sigue viva y saludable la voz que lo explica todo sin preguntarle nada, consumiéndose a sí misma y regenerándose en mi vulnerabilidad, en mi apatía, en mi vigilia. No busco acallarla sino entenderla, no quiero que se vaya llevándose una parte de mí. Quiero que se quede, construirle un sitio lindo donde deje de responder preguntas que no he hecho, donde la duda provenga del amor y no del miedo, donde el temor no sea en vano.