Blogmas 14-25
Este año me rehusé a casi todas mis tradiciones navideñas e hice cosas nuevas. Ha sido un tema recurrente el rehusarme a hacer cosas que antes disfrutaba sin cuestionármelo, y creo que tiene algo que ver con que poco a poco me estoy moldeando otra vida con lo que me queda después de haber perdido y renunciado a tanto. Esta Navidad no tuve un arbolito, no vi Love Actually ni The Holiday ni películas de Mickey Mouse; no hubo una posada gigante y estruendosa con mis viejos amigos, más bien un par de reuniones íntimas con quienes se han quedado y quienes apenas llegan en formas que percibo más permanentes, aunque podría estar equivocada. No di regalos, no recibí regalos, no bebí ponche, no disfruté tanto la posada del trabajo como otros años y ni siquiera le di una mordida al postre en Nochebuena. A pesar de todo esto, no me sentí triste ni nostálgica. Pasé el 23 con mis amigas desayunando, charlando, viéndolas empaparse con el calor del sol y pensar cuidadosamente...