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Mostrando entradas de mayo, 2015

La Vacación

Me arden los ojos. He pasado los últimos tres días haciendo lo que más me gusta en el mundo: leer y escribir. Estoy escribiendo un cuento, según yo. La verdad creo que está quedando muy feo porque no le he corregido nada y sólo escribo como un párrafo al día. Sé cómo quiero que termine, pero no sé cómo llegar a ese punto y no hacerlo eterno y aburrido, o demasiado corto y sin sentido (salió verso sin esfuerzo). Pero no importa. Sólo lo hago porque cuando escribo ficción soy un desastre y quiero cambiar eso. Lo hago para ver si puedo y para tener algo a que volver cuando mejore y decir "mira, sí he mejorado". También he escrito a mano. Terminé mi sexto diario esta semana y ahora tengo uno en blanco con Londres en la portada y unas fotos de la ciudad regadas entre las páginas. Además, se acerca la temporada de lluvias y con ella el centenar de proyectos que revolotean en mi cabeza y me hacen feliz. Con el verano me llega la inspiración y probablemente pronto comien...
Soñé que escupía sangre. No...soñé que vomitaba sangre en un baño con la puerta cerrada. Escuchaba gritos al otro lado (de mi madre, por supuesto). Cuando por fin logró abrir la puerta, me dijo que tenía la garganta amarilla, sin color, muerta. Desperté con el sabor metálico en la boca. Desperté y la pesadilla continuó durante todo el día en mis recuerdos, en mis acciones, en mis palabras...hubiera preferido tener la mente vacía y la garganta muerta. Hubiera preferido vivir estática y en silencio. Con gusto hubiera seguido escupiendo sangre onírica de saber la alternativa, con gusto habría permitido quedarme toda amarilla y no saber de mí hasta hoy, que de todos modos no me siento despierta.

Retelling, Parte 5: Les Livres

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En Canadá tomé un total de cuatro clases: dos sobre literatura infantil y juvenil y dos sobre literatura canadiense/norteamericana. Mi maestro de Infantil era el mismo para las dos clases: un inglés estereotípico graduado de Oxford, con dientes feos y acento precioso, tan estirado que casi alcanzaba el techo y con un sentido del humor extraño que quién sabe cómo lograba hacernos reír a todos. En su clase leí clásicos como Winnie Pooh , Charlie y la Fábrica de Chocolate , El Jardín Secreto , entre otros. Todos me gustaron mucho, excepto uno ( The Wind in the Willows ) que me aburrió tanto que lo regresé a la librería cuando terminó el semestre. Leer Crepúsculo sólo me gustó porque comparamos a Bella con Katniss de Hunger Games y fue como arrastrar a la primera por el piso y que le pasaran diez trenes por encima y que se la comiera un oso y la escupiera en un camión de basura orgánica, que es la que apesta más. En fin, esos no eran los libros de los que venía a hablar. Venía a...