La rapidez nos consume lentamente
“La más rápida conexión a Internet”, “la mejor comida rápida”, “el auto más rápido de la década”, “contéstame rápido, tengo prisa”. Seguramente estas frases le son familiares a más de uno, y probablemente las relacione con su día a día. Al parecer la vida del ser humano se ha reducido a obtener recursos y realizar actividades a la mayor velocidad posible, lo cual resulta irónico, ya que la paz y tranquilidad tan buscadas en el ajetreo diario quedan en el olvido en cuestión de segundos. Esto se debe principalmente a la constante necesidad de producir, obtener y consumir bienes y servicios. Por ejemplo, una fábrica de útiles escolares empleará a aquel trabajador capaz de producir la mayor cantidad de lápices en el menor tiempo posible, beneficiando económicamente a la empresa y a sí mismo. El ahorro de tiempo es una valiosa herramienta dentro del mundo capitalista; mientras menos tardes en producir, menos tardarás en vender, y las g...