The Urge
Escucho la voz de Rosianna en el fondo. Escucho la elocuencia, el ensayo, el trabajo, las ideas transparentes y las palabras con cada partícula que las persigue y las define y, al definirlas, las limita. Quiero palabras, quiero definir y fluir a la vez, quiero tener sentido, hacer sentido, sentir. Me siento ansiosa cada vez que me topo con un libro bien escrito, un ensayo sobre cualquier estupidez que, sin embargo, tiene profundidad y multiplicidad, pequeñas ramificaciones que sólo unos pocos privilegiados podrán notar y seguir. Se me acelera el corazón porque para mí eso es todo, es la gloria, es la vida. Y saber que no lo tengo, que no es fácil, que tal vez nunca lo alcance me llena y me vacía a la vez. Me explotan posibilidades como fuegos artificiales. ¿Cuántas combinaciones nuevas de signos podré dar a luz antes de que se me acaben las ganas, las manos o el tiempo? ¿Cuántas veces necesito leer lo mismo para que se le acaben las potenciales respuestas, los sig...