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Mostrando entradas de junio, 2015

Extraído del diario: triste de verdad (optimistas, abstenerse)

Acabo de ver un episodio desgarrador de West Wing en el que C.J. va a visitar a su papá con Alzheimer. Es tan duro verla verlo olvidar...es como cuando veo un episodio particularmente intenso de House y me pongo a pensar en la muy real posibilidad de la enfermedad y la muerte. Me hace considerar a las personas con quienes comparto mi vida, pensar en lo que haría si ellos un día olvidaran o se vieran, poco a poco y muy dolorosamente, arrancados de este mundo...no me atrevo siquiera a imaginar esa clase de agonía, y me cuesta creer que en mi familia hay quien ya ha pasado por ello ¡más de una vez! ¿cómo? ¿por qué? Lo más aterrador es que las probabilidades apuntan a que volverá a ocurrir... Lentamente, los seres queridos y la vida se van, y a veces es muy difícil detenerse y pensar en verdades como esa. Quizá porque sabemos que, como las cortinas feas de la cocina, están ahí, les prestemos atención o no; quizá simplemente nos aterran. Personalmente, no soy capaz de soportar la i...

Sin Título

Sara vivía en un avión. Quería ser un pájaro.  Su madre era azafata. Nunca quiso ser lo que era. Sara siempre se sentaba junto a las salidas de emergencia; había más espacio para estirar las piernas y los pasajeros casi nunca se sentaban a su lado si podían evitarlo. Como la azafata siempre indicaba antes del despegue, las personas ubicadas junto a la portezuela tenían la responsabilidad de abrirla "en el improbable caso de una emergencia". Nadie quería esa responsabilidad por más improbable que fuera. Gracias a esto, Sara podía cómodamente ocupar los tres asientos en la fila, recostarse a leer sus libros favoritos y jugar con sus muñecas. Le gustaba hacer figuras de papel, sobre todo alas, y pretender que Lola, su muñeca más fea, se iba volando con ellas. Podría pensarse que, por vivir en un avión, a Sara le encantaba ver pasar las nubes e inventarles formas, o ver desaparecer las luces de la ciudad conforme el avión ganaba altura y ella se perdía una vez más en la ...