Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2014

Everybody Lies...

Querido Noviembre: He llegado a la conclusión, en los últimos días, de que no eres tú, soy yo. No puedo culpar a tu nombre, a tu existencia, al hecho irrevocable de que has de llegar cada año, quedarte por 30 días y partir de nuevo. No. No eres tú. Soy yo. Somos todos. Es el mundo que parece estarse cayendo en pedazos, o ¿seré yo que hasta ahora me quiero dar cuenta de que ha estado cayéndose en pedazos desde hace ya mucho tiempo? Me da miedo mirar. Cada vez que miro hay algo nuevo, algo peor, algo aun más espeluznante, más asqueroso pasando en algún rincón...y no es tu culpa. Nunca me ha gustado mentir, nunca me ha gustado que me mientan, pero me he estado mintiendo toda la vida, pensando que si ignoro lo que pasa a mi alrededor y espero que alguien más lo solucione, todo estará bien, o por lo menos la gente se cansará de hablar de ello en algún momento, dejará de incomodarme, será más fácil ignorarlo. La gente miente porque es fácil. La gente deja que le mien...
Que conste que no es mi culpa. Que conste que yo también me rompí.  Intento justificar por qué me importa, por qué me siento responsable, por qué grité y lloré tantas veces, por qué a veces odié haberte encontrado antes de lo planeado...por qué sigo llorando un día sí y otro no... Intento entender por qué sigo tratando de acomodar mis pedazos, de reconstruirme, de ser la misma que era antes de ti...porque es lo más parecido que guardo a tu ausencia, lo menos doloroso, la solución perfecta. Me odio por querer pensar que soy yo...me odio por querer ser yo y no ser ya más que una idea, un recuerdo, un hueco enorme que no llenas con nada, Sé que no debo pedir perdón. Sé que si lo hiciera, no arreglaría nada. Sé que duele aunque parezca que no sé cuánto, parece que eso lo sabes tú...pero yo sé cómo. Duele como duele el abandono, la soledad, las caminatas errantes y las sonrisas extrañas. Duele como saber qué hacer para remediarlo y tener que esperar, como la esp...

ANTROS DEL DEMONIO

El otro día no podía dormir y por equisyeozeta me puse a pensar en las como diez veces que he ido de antro en mi vida. Me puse a analizar por qué existen lugares así y más importante, por qué a la gente le gusta ir de antro, por qué a mí no? Como con todo, me llevó algunos años de experiencia descubrir que, en serio, no es lo mío. Sin embargo, recordando mis pocas horas acumuladas en esos tugurios, me di cuenta de que no lo pasé mal para nada. Es divertido irte a bailar con los amigos y ponerse medio ebrios e irte a tu casa cuando la música ya no está tan chida. No tengo nada en contra de eso, es una regla que aplica incluso en XV años y bodas y demás... Peeeeeeeeeeeeeero lo que me cho ca es todo el maldito protocolo social que implica ir al pinche antro, estar en el pinche antro, y salirte del pinche antro. Que creo yo es muuuuuy distinto para una mujer que para un hombre. As fucking always. En primera, nunca encontré un outfit con el que me sintiera completamente cómoda....