Volver a lo mío
Lo admito, una parte de mi esperaba otro tipo de sorpresa. Esa parte que, aunque dormida, sigue viva. Lo admito, aunque parecía no darle importancia, estuve esperando que este día llegara durante toda la semana. Lo admito, miles de ideas pasaron por mi cabeza, excepto, claro, la realidad. Pero también admito que la realidad, en cierto modo, superó mis expectativas. Hay cosas que no esperaba, por ejemplo, que fuera puntual, que abriera mi puerta, que (sí, por primera vez) saliéramos totalmente solos y me invitara todo el café que pudiera soportar. No esperaba tampoco que quisiera hablar sobre el pasado, sobre ese "nosotros" que jamás dejamos existir y que muy probablemente nunca suceda. Pero está bien, lo sabe, lo sé, lo aceptamos, lo reímos incluso. Hay cosas que deseaba. Bueno, en realidad sólo hay una: besarlo. Pero no besarlo como quien besa a un gringo en un antro sólo por ser gringo, sino como quien besa fotografías viejas o peluches rotos; con ternura, delicadez...